Las grasas trans de producción industrial son compuestos artificiales nocivos que están presentes en diferentes alimentos, grasas y aceites.
Las grasas trans obstruyen las arterias y aumentan el riesgo de cardiopatía coronaria. El aumento del consumo de grasas trans (> 1% de la ingesta total de energía) se asocia a un aumento del riesgo de cardiopatía coronaria y de muerte por esta causa.
La eliminación de las grasas trans de los alimentos y su sustitución por alternativas más saludables es viable y está teniendo lugar en muchos países de ingresos elevados.
Si bien tu cuerpo quema grasa para obtener energía, comer demasiadas grasas puede hacerte sentir cansado. Un estudio publicado en Nutrientes encontró que aquellos adultos que comían más grasa tenían niveles más altos de somnolencia durante el día. Los estudios de laboratorio sugieren que ciertas “neurohormonas intestinales” promueven la somnolencia, por lo que es plausible que una dieta alta en grasas pueda afectar de alguna manera la somnolencia diurna.
Muchos alimentos grasosos pueden causarte diarrea. Cuando los alimentos grasos que ingieres no se absorben adecuadamente, el colon puede producir un exceso de líquido y causar diarrea.
El cuerpo digiere las grasas lentamente, lo que da a los alimentos más tiempo para fermentar. Por ello, los alimentos con alto contenido en grasas pueden causar hinchazón y gases en algunas personas.
4. Aumento de peso:
La grasa es una fuente importante de energía, pero debes considerar que cualquier grasa que no sea utilizada por las células de tu cuerpo o que no se convierta en energía se convierte en grasa corporal. Al igual que sucede como los carbohidratos y proteínas no utilizados, también se convierten en grasa corporal.
5. Sueño ligero:
La ingesta baja de fibra y alta en grasas saturadas y azúcar se asocia con un sueño más ligero y menos reparador con más despertares.
Consumir demasiadas grasas saturadas y grasas trans en la dieta puede aumentar el colesterol LDL “malo” en la sangre, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.
La grasa es una fuente de ácidos grasos esenciales que el cuerpo no puede producir por sí mismo. Las grasas ayudan a tu cuerpo a absorber las vitaminas solubles en grasa como la vitamina A, vitamina D y vitamina E, según explica el Servicio Nacional de Salud británico (NHS). Los expertos en nutrición de Harvard recomiendan concentrarse en comer grasas “buenas”, limitar los alimentos con alto contenido de grasas saturadas y evitar las grasas trans “malas”. La mayoría de las grasas saturadas provienen de fuentes animales, incluida la carne y los productos lácteos, así como algunos alimentos vegetales, como el aceite de palma y el aceite de coco. En los Estados Unidos, las mayores fuentes de grasas saturadas en la dieta son la pizza, el queso, la mantequilla, el helado, productos cárnicos (salchichas, tocino, ternera, hamburguesas) y comida rápida. Las grasas trans, se pueden encontrar en aceite vegetal parcialmente hidrogenado. También se encuentran naturalmente en niveles bajos en algunos alimentos, como la grasa de res y los productos lácteos.
Sobre peso y obesidad:
El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2)
¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad?
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. A nivel mundial ha ocurrido lo siguiente:
Un aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico que son ricos en grasa; y un descenso en la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, los nuevos modos de transporte y la creciente urbanización.
A menudo los cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud; la agricultura; el transporte; la planificación urbana; el medio ambiente; el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y la educación.
¿Cuáles son las consecuencias comunes del sobrepeso y la obesidad para la salud?
Un IMC elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles, como las siguientes:
las enfermedades cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares), que fueron la principal causa de muertes en 2012; la diabetes; los trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy discapacitante), y algunos cánceres (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).
El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles crece con el aumento del IMC.
La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Sin embargo, además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.
¿Cómo pueden reducirse el sobrepeso y la obesidad?
El sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles vinculadas, pueden prevenirse en su mayoría. Son fundamentales unos entornos y comunidades favorables que permitan influir en las elecciones de las personas, de modo que la opción más sencilla (la más accesible, disponible y asequible) sea la más saludable en materia de alimentos y actividad física periódica, y en consecuencia prevenir el sobrepeso y la obesidad.
En el plano individual, las personas pueden optar por:
limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares;aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos; y realizar una actividad física periódica (60 minutos diarios para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos).
La responsabilidad individual solo puede tener pleno efecto si las personas tienen acceso a un modo de vida sano. Por consiguiente, en el plano social, es importante ayudar a las personas a seguir las recomendaciones mencionadas, mediante la ejecución sostenida de políticas demográficas y basadas en pruebas científicas que permitan que la actividad física periódica y las opciones alimentarias más saludables estén disponibles y sean asequibles y fácilmente accesibles para todos, en particular para las personas más pobres. Un ejemplo de una política de ese tipo es un impuesto sobre las bebidas azucaradas.
La industria alimentaria puede desempeñar un papel importante en la promoción de dietas sanas del siguiente modo:
Reduciendo el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos procesados; asegurando que las opciones saludables y nutritivas estén disponibles y sean asequibles para todos los consumidores; limitando la comercialización de alimentos ricos en azúcar, sal y grasas, sobre todo los alimentos destinados a los niños y los adolescentes; y garantizando la disponibilidad de opciones alimentarias saludables y apoyando la práctica de actividades físicas periódicas en el lugar de trabajo.


Comer demasiados alimentos grasos o beber mucha bebida azucarada provoca aumento de peso, hipertensión arterial e hiperglucemia
Evidentemente, el aumento de peso está estrechamente relacionado con este tipo de desequilibrios alimentarios, ya que el elevado número de calorías hace que engordemos y, sobre todo en el caso de los niños, puede generar obesidad. También aumenta el riesgo de padecer diabetes de tipo 2, porque comer demasiados alimentos grasos o beber muchas bebidas azucaradas conlleva una ingesta excesiva de calorías, que provoca aumento de peso, hipertensión arterial e hiperglucemia.
La función cerebral también puede verse afectada, ya que la presión arterial alta y el aumento de peso (causados por el exceso de alimentos grasos en nuestra dieta) están vinculados con los daños en la estructura, los tejidos y la actividad de nuestro cerebro. Algunos estudios concluyen que también tiene relación con la pérdida de memoria, la demencia y el peor rendimiento ante algunas tareas físicas. Los expertos alertan de que estos productos provocan en algunas personas hinchazón, dolor de estómago, náuseas e incluso diarrea, a causa del exceso de macronutrientes, carbohidratos y grasas. Estas tres sustancias hacen que el vaciado del estómago sea más lento. Hay que tener especial cuidado si tenemos algún tipo de problema digestivo, ya que los síntomas son aún más graves, haciendo que los cólicos, calambres y alteraciones intestinales sean algo habitual.
El efecto en nuestra piel del exceso de grasa
Algunas investigaciones apuntan a que comer alimentos con demasiada grasa, frente a los ácidos grasos omega 3, afecta a la expresión de los genes y altera nuestros niveles hormonales, algo que se manifiesta a través de los granos al aumentar la producción de células cutáneas y aceites naturales de la piel. Para acabar con esto no basta con dejar de comer alimentos azucarados o con contenido alto de carbohidratos refinados, sino sustituirlos por pescado azul, algas y frutos secos. También es positivo el omega 6, que encontramos en los aceites vegetales y las semillas.
El abuso en el consumo de GRASAS SATURADAS tiene muchas consecuencias a la salud, pues produce un APORTE MUY ELEVADO DE ENERGÍA que, si no se gasta, se acumulará en el cuerpo produciendo obesidad y favoreciendo la aparición de ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES COMO LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL, ATEROESCLEROSIS (placas y obstrucción arterial), AUMENTA RIESGO DE CÁNCER.
Incluso la GRASA EN FORMA DE COLESTEROL puede acumularse en el interior de las ARTERIAS PARA PRODUCIR ATEROESCLEROSIS y aumentar el riesgo de sufrir UN INFARTO CARDIACO o un EVENTO VASCULAR CEREBRAL.
Como influyen las grasas en el cuerpo humano
Tomado de:
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ENERGÉTICA
-Son una fuente concentrada de energía. 1g de grasas = 9Kcal
ESTRUCTURAL Y DE RESERVA
-Además de formar el tejido adiposo, los lípidos forman parte de las membranas de nuestras células y de la vaina de mielina de nuestros nervios.
HORMONAL
-Muchas hormonas tienen naturaleza lipídica, es decir, necesitan las grasas para su formación.
AISLANTE, TÉRMICA Y PROTECTORA
-Recubren y protegen nuestros órganos y nos ayudan a resistir ambientes fríos.
TRANSPORTE Y ABSORCIÓN
-Las grasas son necesarias para absorber vitaminas (A, D, E y K). Además las lipoproteínas se encargan del transporte de lípidos en sangre.
La importancia de las grasas
Las grasas deben estar presentes en cualquier dieta variada y equilibrada, y en la del deportista no pueden ser menos. Lo adecuado es que aporten el 25-30% del total de calorías de la dieta diaria ya que si se reduce el aporte de grasas drásticamente por miedo a engordar, por ejemplo, corremos el riesgo de no incorporar los suficientes ácidos grasos esenciales.
Dieta en el deporte eso sí, además de vigilar la cantidad también hemos de prestar atención a la calidad pues no todas las grasas son iguales. Según la estructura química de los ácidos grasos que componen las grasas, variarán sus propiedades y, como consecuencia, sus efectos sobre la salud.
¿Qué beneficios pueden aportar las grasas en la práctica deportiva?
Son la principal reserva corporal de energía, aportan 9 kcal / g.A medida que se prolonga el ejercicio en el tiempo, son la fuente principal de energía ayudando a ahorrar el glucógeno muscular y hepático.
Actúa como aislante térmico.
Aporta vitaminas liposolubles (A, D, E, K).
Forma parte de la membrana celular (ayudando al intercambio celular).
Las grasas insaturadas ayudan a prevenir el riesgo cardiovascular, reduciendo los valores de colesterol, previenen la formación de coágulos, regulan la presión arterial…
Los omega 6, entre otras funciones, también ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares reduciendo los valores de LDL sanguíneo.
A los omega 3, se les atribuyen múltiples propiedades, destacando en el caso del deportista su acción antiinflamatoria y antioxidante, muy importante en la recuperación de tejidos y para evitar el deterioro celular.
Digestión, absorción y transporte
La mayor parte de las grasas alimentarias se suministran en forma de triacilglicéridos, que se deben hidrolizar para dar ácidos grasos y monoacilglicéridos antes de ser absorbidos. En niños y en adultos, la digestión de las grasas se produce de forma eficaz y casi completa en el intestino delgado. En los recién nacidos, la secreción pancreática de lipasas es baja. En los bebés, la digestión de las grasas mejora gracias a las lipasas segregadas por las glándulas de la lengua (lipasa de la lengua) y una lipasa presente en la leche materna. El estómago interviene en el proceso de digestión de las grasas debido a su acción agitadora, que ayuda a crear emulsiones. Las grasas que entran en el intestino se mezclan con la bilis y posteriormente se emulsionan. La emulsión es entonces tratada por las lipasas segregadas por el páncreas. La lipasa pancreática cataliza la hidrólisis de los ácidos grasos de las posiciones 1 y 3, generando 2-monoacilglicéridos (Tso, 1985). Los fosfolípidos son hidrolizados por la fosfolipasa A2, y los principales productos son lisofosfolípidos y ácidos grasos libres (Borgstrom, 1974). Los ésteres del colesterol son hidrolizados por la hidrolasa de ésteres de colesterol pancreática.
Los ácidos grasos libres y los monoglicéridos son absorbidos por los enterocitos de la pared intestinal. En general, los ácidos grasos con longitudes de cadena inferiores a 14 átomos de carbono entran directamente en el sistema de la vena porta y son transportados hacia el hígado. Los ácidos grasos con 14 o más átomos de carbono se vuelven a esterificar dentro del enterocito y entran en circulación a través de la ruta linfática en forma de quilomicrones. Sin embargo, la ruta de la vena porta también ha sido descrita como una ruta de absorción de los ácidos grasos de cadena larga (McDonald et al., 1980). Las vitaminas liposolubles (vitaminas A, D, E y K) y el colesterol son liberados directamente en el hígado como una parte de los restos de los quilomicrones.
Las enfermedades que perjudican a la secreción biliar, como la obstrucción biliar o los trastornos de hígado, conducen a graves deficiencias en la absorción de las grasas, como también sucede con las enfermedades que afectan a la secreción pancreática de las enzimas con actividad de lipasa, como la fibrosis cística. Como resultado, los triglicéridos con longitudes de cadena medias pueden tolerarse mejor en las personas que presentan una absorción deficiente de las grasas, y frecuentemente se utilizan como fuente de energía en la alimentación. La absorción intestinal completa de los lípidos puede verse afectada marginalmente por cantidades elevadas de fibra en la dieta.
Metabolismo de los ácidos grasos
Los ácidos grasos saturados y monoinsaturados pueden biosintetizarse a partir de hidratos de carbono y proteínas. Los ácidos grasos insaturados pueden ser sustratos de las desaturasas y de las elongasas, como se muestra en el esquema de conversión de las familias de ácidos grasos n-9, n-6 y n-3 (Figura 3.2).
Los primeros miembros de cada familia de ácidos grasos (ácidos oleico, linoleico y a -linoleico) compiten por la misma 6-desaturasa, cuya velocidad de conversión aumenta con el número de dobles enlaces. Esta enzima limitante de la velocidad se encuentra bajo el control de muchos factores dietéticos y hormonales (Brenner, 1989; 1990), y se cree que es importante en la síntesis de 22:6 n-3. Este tipo de efecto puede explicar por qué las ingestiones elevadas de ácido linoleico reducen el nivel de 22:6 n-3. De un modo similar, la actividad 5-desaturasa está modulada por factores dietéticos y hormonales. Los miembros C20 y C22 de las familias n-6 y n-3 pueden inhibir antes la desaturación en la secuencia de la conversión de los ácidos grasos (Fisher, 1989).
Parece que la desaturación de la posición 4 no implica ninguna otra desaturasa específica, sino una elongación seguida de la acción de la 6-desaturasa, ambos procesos microsomales, seguidos de una retroconversión por la ruta de la b -oxidación peroxisomal (Voss et al., 1991). La desaturación es por tanto un proceso basado en la cooperación intracelular.
Taponamientos arteriales, venosos y de vasos capilares
La arterosclerosis es una enfermedad en la que se deposita material graso en las paredes de una arteria. Por lo general, las paredes de una arteria son lisas, lo que permite el paso de la sangre sin obstrucciones. Sin embargo, si ocurre cualquier daño en el recubrimiento interno, la grasa, el colesterol, las plaquetas y otras sustancias pueden acumularse en la parte dañada de las paredes de la arteria. Al final, el tejido se acumula y se forma una placa, lo que reduce el lumen de la arteria. Cuando esta contracción es grave, hay riesgo de que el vaso se bloquee completamente, si se forma un trombo en la parte afectada.
La ateroesclerosis a menudo ocurre con el envejecimiento. A medida que se envejece, la acumulación de placa estrecha las arterias y las hace más rígidas. Estos cambios dificultan el flujo de sangre a través de ellas.
Los coágulos se pueden formar en estas arterias estrechas y bloquear el flujo sanguíneo. También se pueden desprender pedazos de placa y desplazarse hasta vasos sanguíneos más pequeños y bloquearlos.
Estos bloqueos privan a los tejidos de sangre y de oxígeno. Esto puede llevar a que se presente daño o muerte tisular. Esta afección es una causa común de ataque cardíaco o de ataque cerebral (accidente cerebrovascular).
Los niveles altos de colesterol en la sangre pueden causar endurecimiento de las arterias a una edad más temprana.
Para muchas personas, los niveles altos de colesterol son el resultado de una dieta demasiado alta en grasas saturadas y grasas trans.
La enfermedad vascular periférica (EVP) puede deberse a una enfermedad denominada «aterosclerosis», un proceso en el que se forma una sustancia cérea dentro de las arterias. Esta sustancia se denomina «placa».
Cuando se acumula demasiada placa dentro de una arteria, ésta se obstruye y el flujo de sangre disminuye o se detiene. La disminución del flujo sanguíneo puede ocasionar una «isquemia», es decir, un aporte insuficiente de oxígeno a las células del organismo. La obstrucción de las arterias periféricas de la región inferior del cuerpo ocasionan principalmente dolor y calambres en las piernas.
Los factores de riesgo de aterosclerosis en las arterias periféricas son iguales a los de la aterosclerosis en las arterias coronarias. Se cree que el consumo de cigarrillos (tabaquismo), la diabetes, la presión arterial alta y los niveles elevados de colesterol dan lugar a la formación de placa.
¿Cuáles son los síntomas y signos?
Los pacientes pueden sentir dolor en las pantorrillas, los muslos o las nalgas, según el lugar de la obstrucción. En general, la intensidad del dolor es un signo de la gravedad de la obstrucción. En casos graves, es posible que los dedos de los pies se vuelvan azulados, que los pies estén fríos y que el pulso en las piernas sea débil. En algunos casos podría producirse la muerte de tejido (lo que se denomina «gangrena») y ser necesaria una amputación.
A veces pueden sentirse calambres en las piernas al caminar, empeorando generalmente el dolor a medida que aumenta la actividad física. Estos calambres se denominan «claudicación intermitente». Al igual que el dolor de la angina de pecho, el dolor en las piernas ocasionado por la claudicación intermitente generalmente desaparece con el reposo. Las temperaturas bajas y algunos medicamentos también pueden provocar dolor en las piernas.
¿Por qué se obstruyen las arterias?
Cuando las arterias se obstruyen nos encontramos ante una condición conocida como aterosclerosis. De acuerdo con una publicación en National Heart Lung and Blood Institute, es un problema de salud que se desarrolla específicamente en los vasos sanguíneos.
Existen diferentes factores de riesgo que aumentan las posibilidades de padecer problemas cardíacos producto del taponamiento de las arterias. Por ejemplo, la hipertensión, el colesterol elevado y la obesidad.
Las grasas (o placa) se van acumulando en las paredes arteriales, estrechándolas y volviéndolas más rígidas. Cuando esto sucede, el flujo de sangre no puede transitar con normalidad.
En muchos casos las arterias obstruidas no presentan síntomas (al igual que sucede con el colesterol). Por eso, lamentablemente nos damos cuenta del problema cuando se produce un ataque cardiovascular.
¿Cuáles son los alimentos que tapan las arterias?
La dieta es un pilar fundamental del bienestar. Por eso, con frecuencia nos recomiendan mantener una alimentación sana, acorde a nuestras necesidades.
De acuerdo con una investigación publicada en Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics, hay determinados alimentos, como algunos de origen animal, que podrían generar obstrucción arterial. Por el contrario, alimentos como los vegetales resultarían beneficiosos.
Las carnes son un alimento básico que aporta cantidades importantes de proteína, hierro, zinc y otros nutrientes. Sin embargo, en exceso, sobre todo si son rojas, pueden conducir a niveles más altos de colesterol malo.
Por otro lado, como lo demuestran las investigaciones, los productos cárnicos procesados como, por ejemplo, las salchichas o los embutidos, el tocino o la mortadela no solo presentan una alta dosis de grasas saturadas, sino también sal añadida.
El consumo de aves de corral como una forma de mejorar la calidad de la dieta. Sin embargo, de estas deben consumirse las partes magras, como la pechuga.
Quienes acostumbran a consumir la piel del pollo o pavo, sobre todo frita, se exponen a un mayor riesgo de aterosclerosis. Si bien no hay evidencias que demuestren como tal este hecho, sí hay estudios que relacionan las frituras y los alimentos ricos en grasa con dificultades a nivel cardiovascular.
Grasas trans: Las encontramos sobre todo en la comida procesada, la margarina, los productos horneados y los glaseados.
Cuando hagas la compra, te recomendamos que eches un vistazo a la etiqueta para informarte sobre los aceites hidrogenados que se usaron para ese producto en particular.
Aceites y snacks salados
La mayoría de los aceites que se usan en la cocina (maíz, girasol, etc.) son ricos en grasas saturadas. Por eso, no benefician la salud cardiovascular.
Por otra parte, los típicos snacks que comemos en un aperitivo (patatas fritas, cacahuetes, etc.) están preparados con aceites de este tipo. Para cocinar, te recomendamos utilizar aquellos aceites que contengan grasas insaturadas como, por ejemplo, el de oliva o el de colza.
Comida basura
En este apartado podemos mencionar las pizzas y las hamburguesas, pero hay muchos otros ejemplos. Una investigación publicada en Health Promotion Perspectives destaca que, además de aumentar los riesgos cardiovasculares, también producen obesidad.
Estas comidas tienen gran cantidad de grasa y colesterol. Además, en muchos casos contienen ingredientes químicos y artificiales para hacer que se vean más apetitosos y aumentar su rendimiento comercial.
Los alimentos que tapan las arterias también perjudican al resto del cuerpo
Los alimentos que tapan las arterias son los mismos que se asocian con otros problemas metabólicos, como la obesidad y la diabetes. Es importante moderar su consumo siempre y en el día a día optar por tomar alimentos frescos y sanos.
Si tienes dudas al respecto, consulta a tu nutricionista. El profesional podrá indicarte cómo puedes elaborar un buen plan alimenticio para ti, en función de tus necesidades y objetivos.
Alimentos que ayudan a limpiar las arterias y venas
Antioxidantes, nitratos, Omega 3... numerosos alimentos nos pueden ayudar a limpiar arterias y venas.
La importancia de la alimentación y su impacto directo sobre nuestra salud es a día de hoy incuestionable. Afortunadamente encontramos alimentos que nos ayudan a limpiar arterias y venas. Incorporados a nuestra dieta nos pueden ayudar a prevenir un gran número de enfermedades.
Por otro lado, determinados alimentos, consumidos durante un largo periodo de tiempo, pueden obstruir las arterias. A su vez, la obstrucción de arterias puede llegar a derivar en problemas de circulación y otras enfermedades cardiovasculares.
De acuerdo con algunas investigaciones, la aterosclerosis es una de las enfermedades que más muertes causa en la sociedad actual. En términos generales, podemos decir que cuando se acumula grasa y colesterol, entre otros, en las arterias, se produce su endurecimiento, dando lugar a esta enfermedad. Pero además de la aterosclerosis, cuando las arterias y las venas se obstruyen también se tiende a sufrir de hipertensión y enfermedades del corazón.
La avena es un cereal indispensable en la dieta de todo aquel quiera mantener su cuerpo en perfectas condiciones. En muchos casos se recomienda su consumo para iniciar el día. Además de promover la buena digestión, también nos aporta energía para el día a día. Entre sus grandiosos beneficios se encuentra el poder para reducir la habilidad del colesterol de pegarse en las paredes de las arterias. Así se evita el desarrollo de la arterioesclerosis y otros problemas del corazón.
El pescado azul es una fuente rica de ácidos grasos Omega 3 y aceites esenciales. Conocidas como las “grasas buenas” son necesarias para una correcta salud cardiovascular. Dentro de este grupo de pescado se encuentra el salmón, la caballa, el atún, la trucha, el arenque y las sardinas.
La cúrcuma es una planta medicinal ancestral. Uno de los principios activos de la cúrcuma llamado curcumina, de elevado poder antioxidante y antinflamatorio. Es capaz de regular los lípidos y también se está analizando su valor como cardioprotector. Las investigaciones han podido determinar que gracias a esto, la cúrcuma puede evitar el daño en las arterias asociados a la obstrucción.
Espinacas
Esta hortaliza de hojas verdes es rica en vitaminas A y C además de en nitratos. Algunas investigaciones apuntan a su capacidad de limpiar venas y arterias y así prevenir problemas como la arterioesclerosis.
Los frutos secos también son buenos aliados para evitar la obstrucción en las arterias y estimular su limpieza. Esta maravillosa propiedad se debe a su contenido de grasas monosaturadas y ácidos grasos Omega 3, claves para la salud arterial. Entre los frutos secos más recomendados encontramos: las nueces, las avellanas y las almendras
Aceite de oliva
Los múltiples beneficios del aceite de oliva virgen extra para nuestra salud están ampliamente demostrados. Dentro de ellos se encuentra su capacidad para prevenir las enfermedades del corazón. Este alimento es una grasa monosaturada, con menos posibilidades de oxidarse, evitando así que el colesterol oxidado se pegue de las paredes de tus arterias.
Zumo de granada
La granada posee más antioxidantes que otras frutas con la misma fama como el arándano la naranja. Por tanto, si puedes elegir, opta siempre por un zumo de granada. Tal es así que su capacidad antioxidante le acredita en la prevención y limpieza de venas y arterias.
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